Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como tu alma está en prosperidad. Ciertamente me gocé mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, así como tú andas en la verdad. 3Juan2-3

Dentro de la historia de la iglesia cristiana ha habido dos extremos. Por un lado, aquellos que enfatizan el aspecto de la persecusión o padecimientos, y por otro lado, la prosperidad o posición que sostiene básicamente que los seguidores de Jesús deben tener comodidades materiales tales como casas, autos, etc.

Esta última definición de “prosperidad”, es que refleja “el sueño americano” o un estilo de vida materialista, consumista, plagado de bienes materiales y comodidades. Muchos excesos se han cometido con esto, produciendo justo rechazo a esta postura por parte de algunos grupos cristianos.

El peligro es que, tristemente, debido a los excesos muchos rechazan del todo la prosperidad bíblica, y esto de por sí es tan serio como sostener una visión materialista de la prosperidad. Es necesario definir que es verdaderamente prosperidad, y cual es el propósito de Dios al otorgarla.

La verdadera prosperidad bíblica la encontramos en 3Juan 2. Dios desea que seamos prosperados en todas las cosas, que tengamos salud, así como prospera nuestra alma.

Si prestamos atención nos damos cuenta que el hilo que enlaza estos tres aspectos es el estar dotados para cumplir nuestro propósito en la vida. Para esto, necesitamos que nuestra alma; es decir, nuestra vida mental y emocional avance. Nuestra salud; es decir, tener fuerza y vitalidad para esto. Y por supuesto, lo que hagamos.

El versículo que sigue: “Testimonio de tu verdad, de como andas en la verdad” nos revela que lo que transformará nuestra mente es el hecho de hacer de la verdad de Dios, nuestra verdad. El proceso sería así:

La verdad de Dios al ser recibida, transforma nuestra mente; lo que a su vez nos da salud, y esto hace que todo lo que hagamos prosperemos.

Por consiguiente, la prosperidad viene por la sanidad; entendida esta en el aspecto más amplio, por ejemplo, no sólo es ser sano de una enfermedad, sino vivir saludablemente; no sólo recibir cancelación de deudas o dinero, sino de usar sabiamente el dinero.

La verdadera razón o motivo para desear la prosperidad, no es el mero placer o comodidad egoísta, sino el de ser bendecido para bendecir a todas las familias de la tierra. (Gen 12:3). Es decir, proveer los fondos y otros recursos para que se lleve a cabo la Gran Comisión.

El ideal bíblico entonces es recibir para dar; es anhelar ser sano, o bendecido financieramente no por nosotros, sino por el beneficio de los demás. Esto también está en concordancia con lo que Pablo afirmaba en Filipenses; que él desearía partir y estar con Cristo, pero por causa de la obra era mejor permanecer aún.

¿Es correcta su definición de prosperidad? ¿Es correcto su motivo? Entonces, podemos esperarla, anhelarla y el mundo verá una nueva generación de gente próspera que financiará el que el evangelio llegue a todas las familias de la tierra.

¡Hasta Pronto!