Muchas veces, en cuanto un cristiano da su “testimonio”, se remonta a algo que pasó hace días, meses, o tal vez años. Juan Wesley, dentro de sus disposiciones, mandaba a sus seguidores que “nadie debía dar un testimonio que tenga más de una semana de acontecido.” La teología que hay detrás de esto es muy profunda.

La Biblia habla de que “Hoy es el día de salvación”, significando que, si bien debemos recordar y tener memoria de los hechos de Dios pasados, y de que tenemos una esperanza para el futuro, la salvación se goza, se vive ahora.

Ahora, tenemos que experimentar el gozo de la salvación. Ahora, debemos experimentar victoria sobre el pecado; ahora, debemos estar ocupados en nuestra salvación con temor y temblor, creciendo en todo. Ahora, debemos estar perseverando en la oración… ¿Notamos la diferencia de enfoque?

¿Cuántos de nosotros apelamos a victorias pasadas, oraciones contestadas en el pasado, etc. y no en lo que Dios esta haciendo en nosotros, por medio de nosotros y por nosotros ahora?

Las personas que nos rodean necesitan ver un testimonio actual - ¡de ahora!- de la obra de Dios en nosotros. ¿Es nuestra relación y estilo de vida un ahora, o estamos descansando en glorias pasadas?

Para poder experimentar ese ahora, o estado espiritual conocido como primer amor, es necesario que volvamos nuestros pasos y retornemos a:

  1. Una pureza de conciencia. ¿Estamos en paz con todos? ¿estamos obedeciendo a Señor en todo? Reconciliémonos, restituyamos, obedezcamos, y nuevamente experimentaremos ese gozo de la salvación, que es prueba que vivimos el ahora.
  2. Práctica de Disciplinas Espirituales. ¿Hemos perseverado en la oración y la lectura de la Biblia? Precisamente la palabra "disciplina" implica algo que hacemos de por si, nos guste o no, lo sintamos o no. Las devociones a la ligera producen un carácter frívolo. No hay ningún substituto, si uno desea profundidad y solidez de carácter, para los momentos de quieta y reposada meditación.Muy pocas personas la vida devocional es una delicia desde el principio. Para la mayoría de nosotros comienza por ser una disciplina. El contemplar el rostro de Dios trae transformación a nuestras vidas.
  3. Victoria Sobre La Tentación. ¿Tenemos que testificar que fuimos salvos diez años atrás, pero ahora ser derrotados por pecados o nuestras debilidades de carácter? No, podemos ser “más que vencedores por medio de aquél que nos amó”. Cuando la cruz se hace real en nuestro corazón, lo suficiente para ser el sitio de crucifixión de todos los pecados que nos derrotan, experimentamos el poder de la resurrección del Cristo viviente en una salvación que es ahora, llena de gozo y victoria.
  4. Nuestro Testimonio Diario. Las ocasiones que he salido de mi mismo- de mis problemas-, y me he dado a los demás, especialmente a los que no conocen a Cristo y les he compartido el Evangelio, ¡algo pasaba! No necesariamente los problemas desaparecìan, pero en mi corazón, en mi actitud, definitivamente cambió, y otras personas llegaron a conocer a Cristo. No estamos llamados a convertir a nadie, pero si a ser testigos de Él, a declarar no solo lo que ha hecho por nosotros, sino lo que hace cada día.
Como Pablo decía, Yo mismo no pretendo haberlo alcanzado, pero si que he encontrado un nuevo vigor y gozo en mi vida cristiana al poner por obra lo que les planteo... y si, ¡de veras! funciona.

Es mi deseo, que ud. pueda hallar lo mismo.

¡Hasta Pronto!