Quizás no exista enseñanza más discutida - y atacada - dentro del cristianismo contemporáneo que la prosperidad.
Para muchos, Prosperidad implica tan sólo obtener de Dios bienes materiales, según alguna capítulo de la serie “El Estilo De Vida De Los Ricos Y Famosos”. También que todos nuestros deseos, aún los más egocéntricos, serán concedidos por Dios. Dentro de este esquema, no dan lugar a los sufrimientos o padecimientos por causa del evangelio, que aún hoy muchos sufren en países como Sudan.
Por supuesto, nosotros no estamos de acuerdo con nada de lo expuesto arriba.
Sin embargo, la Biblia explícitamente habla de prosperidad. Y nos da las razones prácticas para poder esperarla.
1. Dios Le prospera para que hable - Ester 4:14 En la historia bíblica de la reina Ester tenemos un ejemplo claro de prosperidad. Algunos estarían sumamente incómodos al percatarse que Ester tuvo un tratamiento de belleza que duró varios meses, que incluía cosméticos (Ester 2:7; 12-17). Dios usó los dones que puso en Ester para que ella llegara a la posición de reina. El motivo era que fuera un instrumento de Dios en ese lugar. Dios hoy en día quiere que usted use los dones de Dios para llegar a lugares estratégicos en el mundo empresarial o gubernamental. Pero Dios espera que usted no oculte ni su identidad ni sus convicciones cristianas; más bien que sea un testigo eficaz de Jesucristo allí mismo.
2. Dios te prospera para que financies - Jose de Arimatea. Mateo 27:57, Isaías 53:9b ¿Se había usted percatado que José de Arimatea, un hombre acomodado, al proveer la sepultura de Jesús, cumplió la Profecía bíblica? Del mismo modo hoy, gracias a empresarios discípulos verdaderos de Jesús, las Escrituras pueden ser difundidas. El problema no es el dinero, sino si usted es un discípulo de Jesús que anhela usarlo para el avance del Reino.
3. Dios te prospera para que influyas - Sal y Luz. Mateo 5:13-16, Dios quiere que donde vaya, alumbre las tinieblas de ignorancia espiritual y que ponga un alto al avance de la corrupción en toda esfera. En el Nuevo Testamento, se encontraba una congregación de creyentes aún en la casa misma del César, el centro de poder y de todo tipo de corrupción. Dios espera que donde usted llegue, la corrupción e ignorancia se vayan, incluso si eso lo lleva ante autoridades y funcionarios.
4. Dios te prospera para que disfrutes. Eclesiastés 4:19, 9:7-10 Frente al ascetismo, la Biblia nos plantea que legítimamente podemos gozar de la creación y glorificar al creador, y no al revés. Una sana enseñanza bíblica nos llevará a disfrutar lo que Dios nos de, sin usarlo de manera egoísta, fuera de los propósitos de Dios y de bendecir a otros.
Descarte concepciones meramente materialistas de la prosperidad. Cuando Dios lo levante, le conceda abundancia, aproveche las oportunidades para hacer avanzar el Reino de Dios, y ¡disfrute glorificando a Dios!
¡Hasta Pronto!

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