Cuaresma: Camino de Purificación y Victoria
Introducción: El Llamado a la Preparación
La Iglesia, todos los años nos invita a vivir la Cuaresma. Esta es un tiempo de preparación para la Pascua, el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección.
«Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos»
📖 Lucas 24,26
«Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él»
📖 Romanos 6,8
En realidad, el drama del Calvario debemos vivirlo siempre. Pero la Iglesia nos invita a seguir a Jesús en el desierto, como en un momento los israelitas peregrinaron, y esto mostró lo que había realmente en su corazón, no para destruirlos Dios, sino para purificarles y que puedan entrar a la tierra de promisión.
«Acuérdate de todo el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer por el desierto… para probarte y conocer lo que había en tu corazón»
📖 Deuteronomio 8,2
«El Señor los condujo por el desierto… para humillarlos y ponerlos a prueba, y así hacerles bien al final»
📖 Deuteronomio 8,16
La Cruz como Camino a la Victoria
La victoria de la resurrección se alcanza pasando por la cruz. ¿Qué busca el diablo? Que digas: maldice a Dios y muere…
En el caso de Job, es “maldice a Dios y muere”.
«¿Todavía persistes en tu integridad? Maldice a Dios y muérete»
📖 Job 2,9
Las Tentaciones en el Desierto
En el caso de Jesús, es ese Dios a quien tú sirves. Te ha puesto para que mueras de hambre. El reconocimiento de Dios que tú mereces, ¿por qué no vas y tú mismo lo procuras para ti? Y por último, ¿por qué privarte de las cosas buenas de la vida? ¿Por qué pensar en el más allá, no acá, el más acá? Simplemente yo te doy todo. No esperes que Dios te lo dé, yo te lo doy. Solamente adórame.
Si te has dado cuenta, he nombrado las tres tentaciones. En el caso de Job, bueno, estaban sus amigos, estaba su mujer, estaba un montón de presiones que recibió. Y los ángeles del cielo contemplando y viendo que sí era posible servir a Dios desinteradamente, amarlo por quien es, no por las cosas que nos dé, no por el auxilio que nos dé.
«¿Acaso teme Job a Dios de balde?»
📖 Job 1,9
Las Estrategias de Satán y la Fragilidad Humana
Satán busca y usa la fragilidad humana en momentos vulnerables.
Satán busca apartarnos de Dios recurriendo a la duda:
- Dudar de la justicia de Dios, el porqué permite injusticias e inocentes que sufran.
- Dudar de la sabiduría de Dios, al proponerle el cómo debe librarnos, ayudarnos.
- Dudar de los tiempos de Dios, cuestionar las demoras.
- Dudar del amor de Dios. Si me ama, ¿por qué me deja pasar hambre, perder mi familia, mis posesiones, recursos?
- Dudar de mí mismo, de si oro bien, de qué pecado he cometido.
La Fe Desnuda vs. El Pragmatismo Pagano
Dios busca que la fe, la fe desnuda, despojada de consuelos, compañía y recursos, exponga si realmente lo amamos, independientemente de los consuelos, emociones, recursos, posesiones, salud y aun la vida misma. Es decir, no amamos a Dios porque exista un trato comercial entre Dios y el hombre: que este le adore porque Dios lo favorece.
Tal “contrato” figuraba en el corazón del paganismo y en cada desvío de los israelitas: ofrecemos sacrificios a los dioses para que nos vaya bien. Y si esto no ocurre, cambiamos de Dios. Moisés demora, entonces recurrimos al becerro. ¿No tenemos nuestros caprichos en el desierto? Queremos bajar a Egipto. Pero no los critiquemos. Tras cada “ofrenda” y diezmo buscando que Dios nos proteja, nos dé salud, prospere, yace esa esperanza pagana y mágica de “manipular” u “obligar a Dios” a que me favorezca con lo que quiero, en el momento que quiero.
El Peligro de la Oración Instrumental
Aun se cree que la oración es automática… y que podemos declarar: “Dios está obligado a prosperarme. Dios tiene que sanarme”, empleando promesas de la Biblia como conjuros, y sin darnos cuenta, rebajamos a Dios como un dispensador, cajero automático, Papá Noel, empleado, etc.
Amamos a Dios y lo servimos a pesar de que no se nos concedan “las cosas buenas de la vida”.
El Propósito Divino en la Prueba
Estas tentaciones del desierto, Jesús las venció con oración, ayuno y limosna: relación humilde con Dios, desapego y generosidad.
«Cuando des limosna… cuando ores… cuando ayunes…»
📖 Mateo 6,1–18
Precisamente, el Señor nos puso para ser tentados… fue el Espíritu Santo el que nos condujo aquí. Por tanto, existe un propósito divino, santo y amoroso. En medio del dolor decimos: “¡Quítame la vida!”, buscando morir desesperados por la prueba. Sin embargo, Dios sí quita la vida… la del hombre viejo y nos va revistiendo del nuevo. La transformación ontológica en otros Cristos pasa por el camino de la cruz, traición, sufrimiento.
«Nuestro hombre viejo fue crucificado con él»
📖 Romanos 6,6
«Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí»
📖 Gálatas 2,20
La Cuaresma como Itinerario de Purificación
Este tiempo de Cuaresma implica la victoria de Cristo, como hombre, como el nuevo hombre, por encima de los apegos y fracasos de los israelitas en el desierto.
Todos los años se nos invita a recorrer este itinerario de purificación, pues mientras estemos en esta existencia, no podemos decir que hemos vencido a nuestros apetitos y apegos, nuestra autosuficiencia, nuestra falta de respeto a Dios que nos mueve a “reclamar y decretar”, nuestro apetito de esperar milagros para alimentar nuestros deleites y pasiones… aun pretendiendo que son para servir a Dios.
La Cuaresma es una aplicación de la mortificación y la cruz de manera constante, aunque vivida con intensidad en este tiempo.
«El que ha padecido en la carne ha roto con el pecado»
📖 1 Pedro 4,1
«Si padecemos con él, también reinaremos con él»
📖 2 Timoteo 2,12
Conclusión y Exhortación Final
Acaso no dice que si “padecemos en la carne venceremos el pecado”, entregar nuestros miembros a la muerte? Vivamos, pues, el espíritu de desapego y penitencia, entronquemos a Dios y pongamos nuestra parte: limosna, ayuno y oración, y derrotemos al enemigo. Mostremos ante todos que es posible servir a Dios y amarlo, aunque no recibamos, si es voluntad de Dios, ningún consuelo en esta vida.
«Es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios»
📖 Hechos 14,22
«Dios no te manda cosas imposibles; al mandarte, te invita a hacer lo que puedas y a pedir lo que no puedas, y él te ayuda para que puedas.»
— San Agustín, Sermón 169 Así sea.
