Maestro, ¿cuál es el Mandamiento Grande en la ley?  Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma y de toda tu mente.  Este es el Primero y el Grande Mandamiento. Y el Segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mt.22:36-40

¿Amor propio? ¿No se supone que tenemos que "negarnos a nosotros mismos"?

Muchos afirman que tal es el mensaje del evangelio. Por lo tanto, si uno aspira a tener éxito, entonces debe de entrar en la zona de la “autonegación”, “menosprecio de uno mismo”.

Es sorprendente el número de personas que siendo de transfondo cristiano, se someten a maltratos de todo tipo: Doméstico, laboral, civil, creyendo que tal es la cualidad de un buen cristiano.

Es más, cuando hablamos de amor propio, autoestima, en algunos círculos se nos trata de “carnales”, o de “orgullosos”.

Prestemos atención a las siguientes consideraciones:

  • La misma habilidad de Pedro, el apóstol, para pescar, debía usarla para pescar hombres. Lucas 5:10

  • La misma dedicación que se tiene para pecar, téngala para servir a Dios. Rom 6:19

  • Las mismas capacidades del "jóven rico",debían usarse generosamente para bendecir a los que no tenían. Él no perdería su capacidad para ganar dinero.

¿Ya se percató de lo que el evangelio quiere decir realmente?

La conclusión es clara: Use los dones que se le ha dado para edificación, servicio de otros, no tan sólo de sí mismo. No viva para gratificarse sólo a usted mismo, piense en los demás.

Sin Embargo, según los psicólogos modernos, la auto-estima (amor propio), consiste en:

Por ejemplo, un Porcentaje de éxito de 20% refleja que usted logró el 20% de lo que esperó lograr. Es decir, mi amor propio está en función de mis logros. ¿Qué sucede entonces cuando fracaso? La respuesta es obvia, no soy digno de amarme a mí mismo. Y si soy valioso por mis logros, nunca me valoraré.

Sin embargo, de acuerdo a los textos que hemos presentado arriba, existen tres tipos de amor que debemos tener:

a. Amar a Dios sobre todas las cosas. b. Amarme a Mí, y reflejar ese amor sobre mí prójimo (¡Preste atención! esto está implícito) c. Amar a mí prójimo.

Jesús pone el dedo en la llaga: El amor que damos a los demás es un reflejo del amor que sentimos por nosotros mismos. Todos los problemas de relaciones interpersonales: Matrimonios, padres a hijos, en el centro laboral, etc. son tan sólo evidencia que no nos amamos a nosotros mismos.

¿Cómo llegar a amarnos a nosotros mismos a pesar de todas nuestras falencias, fracasos, pecados y errores?

Mire lo que el Apóstol Juan nos dice:

Nosotros lo amamos a él, porque él primero nos amó. 1Juan 4:9

Yo puedo amar a Dios, porque Él me amó primero, por lo tanto, puedo amarme a mí mismo, y al hacerlo, estoy facultado para poder amar a mí prójimo y tener relaciones interpersonales óptimas, sin complejos, y una autoestimDa adecuada.

Dios dice que mi amor propio viene de su amor por mi. Él demostró su amor por mí al crearme, al redimirme, y al mostrar su disposición para darme todas las cosas. (Vea Juan 3:16, Romanos 8:32)

Lea lo que Dios dice:
Y ahora, así dice el SEÑOR Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; yo te puse nombre, mío eres tú. Isaías 43:1
Mi parte entonces es al dejarme amar por Él, aceptar lo que ya ha provisto para mí.

Ámese a sí mismo, perdónese, valórese, acepte lo que Dios ha hecho por usted en Cristo, y su mundo de relaciones interpersonales cambiará.

Hasta Pronto!

Powered by ScribeFire.