“Todo en la vida se da en niveles y llega en etapas.” El desierto es una etapa necesaria hacia la tierra prometida. ¿Qué es la tierra prometida? Es el lugar donde se cumplen las promesas de Dios, donde alcanzamos el alto nivel que Dios tiene para nuestra vida.

¿Por qué Dios no introdujo inmediatamente a Israel (¡y por supuesto a nosotros!)en la tierra prometida? La pregunta de por sí es fascinante. En el pentateuco encontré dos razones principales:

  • Por motivo de que Israel no estaba entrenado para la batalla.

  • En razón de que Israel no experimentara el ataque de fieras salvajes.

  • Para probar lo que había en el corazón, si obedecerían a Dios o no.

  • Es e lugar en que nos despojamos de la “mentalidad de Egipto” y asumimos una mentalidad de conquistadores.

Por estos cuatro motivos, concluímos que la razón por la cual debieron pasar este tiempo era “Preparación”. Un cambio drástico en la vida requiere un tiempo en el cual nos adaptamos a nuevas condiciones, para vivir a la altura de un nuevo nivel.

En el Perú, a finales de los años 60, hubo la llamada “reforma agraria” en la cual expropiaron las tierras de los latifundios y las repartieron a los trabajadores, buscando mejorar su calidad de vida. Sin embargo, sin menospreciar la dignidad humana de los trabajadores, estos en “celebración” se comieron sementales y ganado especial que había requerido años de cuidadosa selección y cruza. Por lo demás, tampoco tenìan las habilidades gerenciales, de promoción y marketing. El fin de todo esto es que, los trabajadores no estaban preparados para recibir lo que recibieron.

En cada historia de éxito, encontramos un tiempo de suma carencia y crisis, en la cual se templaba el carácter, la presistencia y las habilidades de las personas, quienes después alcanzaban sus sueños.

En su infinita sabiduría, Dios quiere su éxito, pero este no depende de “golpes” de suerte. En Dios, el éxito incluye su carácter, sus creencias y el desarrollo de un espíritu proactivo y emprendedor.

Aquí les damos unas características del desierto:

I. El Desierto no es un error.

Es un lugar de crisis, dificultades, carencias. . En las crisis los problemas se magnifican, es por eso que Israel murmuraba contínuamente y no se fijaba en sus bendiciones y en los milagros de Dios

Las crisis tienen la capacidad de tener en sí oportunidades de cambio y de aprendizaje. Debemos aprovechar esos tiempos para crecer. Tal era el propósito de Dios. Aplica los Principios de Dios

El desierto es el lugar de preparación para la misión que tenemos por delante. José, David, Jesús pasaron por el “desierto” antes de ser ascendidos. ¿Está usted en un desierto? ¡La tierra prometida está cerca!.

II. El Desierto revela nuestro corazón.

· La crisis del Desierto expone lo que realmente somos, lo que hay en nuestro corazón, y las personas que nos rodean. Deut 8:2

· El objetivo no es condenar, sino situarnos. Una vez que sabemos quien realmente somos y que verdaderamente creemos, podemos rogar a Dios que nos cambie. Y Él lo va a hacer.

III. Nosotros determinanos cuanto tiempo nos quedamos.

· Somos el resultado de nuestras decisiones y nuestras palabras. Si damos lugar a la queja, la impaciencia y la incredulidad, una jornada que debería ser transitoria, puede prolongarse. De hecho, el camino del desierto debió durar 11 días, pero duró 40 años (Det.1:2,6 ) - y no por culpa de Dios - sino de la incredulidad y desobediencia del pueblo de Israel. Pero, nadie debe jactarse, porque muchas veces nosotros mismos prolongamos nuestras aflicciones por las mismas razones.

· Debemos aceptar responsabilidad ante las crisis. Los resultados de nuestra vida son 10% circunstancias y 90% nuestra respuesta a las circunstancias. De hecho la palabra “responsabilidad” se compone de otros dos vocablos “Responsa”+ “habilidad”. Es decir, nosotros podemos decidir al respuesta a las circunstancias. Salmo 103:7

IV. Nosotros determinamos como salimos

· Jesús, al contrario de Israel, venció en el desierto. En el desierto decidimos vivir por los principios de Dios, y no por la cosas de las que carecemos. Tal es el significado básico de las tentaciones de Jesús en el desierto (Mateo 4:1-12)

· Las personas de éxito reconocen el desierto como un tiempo para el cambio, de lo transitorio a lo permanente, de lo pequeño a lo grande.

· Es en el desierto que dos principios de Dios operan para cambiar nuestra mentalidad:

  • El patrón de provisión Promesa - Problema - Principio - Provisión (vea el post anterior:

http://altonivel.blogsydinero.com/el-patron-de-prosperidadel-patron-de-prosperidad.html ). Este patrón nos enseña como la bendiciones de Dios llegan a nuestra vida.

  • El patrón de multiplicación. Le llamamos la “matemática” de Dios.“Suman” cosas positivas en nuestra vida.

“Restan” lo negativo de nuestra via, personas, hábitos, etc.

“Dividen”, a través de organizar, relocalizar, programar, lo que nos lleva a la. “Multiplicación”. En nuestras vidas, posesiones, etc.

- El patrón de Sanidad. A través del ciclo:

“La Fé, produce sanidad; las cosas sanas crecen; las cosas que crecen enfrentan retos; que su vez se deben vencer con fe…” y a sí se pruduce una espiral en su vida.

El desierto que usted está pasando no es casualidad. Es la antesala a la prosperidad. No se desanime, siga adelante, cambie.

¡Hasta Pronto!