Y en aquellos días aconteció que, crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y vio sus cargas: y vio a un egipcio que hería a uno de los hebreos, sus hermanos.Y miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio, y lo escondió en la arena. Y salió al día siguiente, y viendo a dos hebreos que reñían, dijo al que hacía la injuria: ¿Por qué hieres a tu prójimo?Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esta cosa es descubierta.Y cuando Faraón escuchó esto, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, (Éxodo 2:11-15)
Nadie como Moisés estaba capacitado como para asumir la tarea – destino – al que Dios lo llamaba. Entre otras cualidades, tenía dotes de líder, comunicador (lea Hechos 7:22-23), ¿Por qué entonces fracasó en esta su primera tentativa de cumplir su misión – liderazgo?
Podemos inferir que los factores principales que Moisés debería adquirir es dependencia de Dios y dominio propio. Los 40 años apacentando los rebaños de Jetro, fueron el gran ecualizador que balancearon el liderazgo de Moisés, tanto en su relación con Dios, como el dominio de sí al servir a su suegro. De otro modo, sus otras habilidades se convertirían en un obstáculo a la hora de cumplir su misión en la vida.
Hoy en día se enfatiza mucho en el aspecto pragmático y orientado a resultados en el liderazgo, tanto en la iglesia como en la sociedad. Se valoran la proactividad, experiencia y conocimientos.
Por supuesto que cada uno de estos - y otros - factores son importantes. Sin embargo, al quitar a Dios de en medio, nos desconectamos de la fuente de poder y sabiduría para liderarnos a nosotros mismos y transformar nuestro carácter. Jamás lograríamos conseguir el balance entre capacidad , carácter (2Timoteo 2:2 – Fieles y capaces) e integridad: La exacta correspondencia entre lo que creemos, sentimos y hacemos.
Una espiritualidad sana (dependencia de Dios) junto con el dominio propio (una consecuencia de depender de Dios), capacitan para obtener y depurar otras cualidades del líder, y por tanto, llegar a un balance en el liderazgo.
Para Evaluarnos
¿Somos acaso autosuficientes, activistas, descansamos en nuestra experiencia/preparación? ¿Tenemos un temperamento descontrolado? ¿Será por eso que la gente no nos sigue a pesar de nuestra capacidad?Balancee su liderazgo dependiendo de Dios y adquiriendo por esto dominio propio.
¡Hasta Pronto!
