Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, sino como sabios; redimiendo el tiempo, porque los días son malos. Efesios 5:15-16
Una de las áreas más delicadas de la tarea de todo emprendedor, Gerente, o padre de familia es la administración del tiempo. Asimismo, una de las excusas más comunes para posponer las cosas importantes en nuestra vida es precisamente el “no tengo tiempo”. La verdadera gestión de la vida, comienza con la gestión del tiempo.
Una de las frases célebres que más me gustan es “Carpe Diem” - Haz Que Cada Día Cuente, o literalmente “Atrapa el dia”.
Esta es precisamente la idea que san Pablo nos transmite en el texto citado. Veamos más al respecto.
- La palabra griega por “avisadamente”, significa “con exactitud y diligencia”. Entonces el tiempo debemos emplearlo en su medida justa para cada cosa y aprovechándolo al máximo. Esto nos lleva a la idea de concentrarnos plenamente en lo que al momento estemos haciendo, y por supuesto, dividir nuestro día dedicando tiempo a cada una de nuestras tareas y responsabilidades.
- “Redimir el tiempo” significa “pagar un precio para recobrar algo del dominio de otro”. ¿Qué le parece? ¿Qué ladrones del tiempo tiene usted que lo desvían de lo que realmente es importante en su vida?
- Por otro lado, “redimir el tiempo” también implica “hacer un uso adecuado y santificado de toda oportunidad para hacer el bien o invertir sabiamente el tiempo o el dinero”. ¿Reconoce usted las oportunidades, pone todo su esfuerzo en hacer lo mejor posible?
- Cuando se dice que “los días son malos”, la referencia es que están llenos de obstáculos, molestias, tribulaciones. ¿Acaso eso no es cierto eso? Básicamente, ¿espera usted el “tiempo perfecto” para poner un negocio, estudiar, superarse? Las condiciones ideales tal vez jamás lleguen a presentarse.
Pero aún así, se espera de usted resultados, crecimiento, desarrollo, prosperaridad.
En toda adecuada administración del tiempo, los criterios de productividad, excelencia, concentración y dedicación están presentes.
La realidad es que todos tenemos la misma cantidad de tiempo. La diferencia entre el éxito y el fracaso es lo que usted hace con el tiempo. Las Escrituras nos dan esos mandatos acerca del tiempo con la idea de que si es posible que usted camine haciendo lo correcto, en el tiempo correcto y de la manera correcta; que sí es posible que usted recobre el dominio de su tiempo; que debe esforzarse en vencer los obstáculos y dificultades para salir adelante.
Para poder implementar esto, le sugerimos responder a las siguientes preguntas:
a. ¿Tengo definido un propósito en la vida?
b. ¿He establecido metas, plazos?
c. ¿Tengo una lista de todas las responsabilidades y roles que debo desempeñar?
d. ¿Planifico mi semana o día teniendo en cuenta mis propósitos, metas, roles?
e. ¿Existen hábitos, pasatiempos, actividades que “roban” mi tiempo?
f. ¿Tengo una lista de prioridades basada en principios bíblicos?
Si fue sincero, detectará que el tiempo que usted necesita para lo verdaderamente importante está en las actividades que le “roban” el tiempo; o aquellas que puede delegar. Su tiempo con Dios es importante, también el tiempo dedicado a enriquecer su relación con su cónyuge y sus hijos; tiempo para descansar, renovarse, actualizarse.
En otro artículo ahondaremos más en lo anterior. Pero por ahora pregúntese:
¿Hoy día usted hizo algo para acercarlo más al cumplimiento de sus metas? ¿Incrementó su valor en este día, o lo desperdició en actividades infructuosas? ¿Qué hará al respecto?
¡Hasta Pronto!